Crítica de "Un mundo misterioso" o la historia de un fracaso
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Crítica de "Un mundo misterioso" o la historia de un fracaso

sábado 30 de diciembre de 2023

Boris (Esteban Bigliardi) se separa de su novia Ana (Cecilia Rainero) en una intrigante escena de cama. A partir de ese momento, se embarcará en una travesía en busca de un significado que le devuelva la plenitud. Sin pretenderlo, durante esta búsqueda, se encuentra con personajes de otra clase social, entre los cuales encajaría perfectamente el custodio de su película anterior, perteneciente al gremio de los servicios.

La historia, si es que se puede llamar así, ya que el sentido narrativo no es la prioridad aquí, se centra en un fracaso. Es un fracaso amoroso evidente en las experiencias perdidas de su protagonista. Boris deambula, busca, pero no encuentra nada que le satisfaga. Por eso, el enfoque de Un mundo misterioso (2011) es el de contemplar las situaciones. Aquí no hay una sucesión de tensiones que desemboquen en tragedia como sucedía en «El custodio». Aquí, apenas hay vagabundeo. La abulia y la apatía son las herramientas que Rodrigo Moreno utiliza para construir su relato.

Incluso hay una escena que sirve como intertexto de los motivos, o la falta de ellos, en la película. En una librería, se habla de un autor que tuvo un exitoso primer libro, un bestseller, y ahora en este segundo, menos interesante, pero con el éxito anterior, el autor «se toma más libertades». Otro personaje afirma que en el libro no pasa nada, a lo que otro responde: «¿Por qué tiene que pasar algo?». Un mundo misterioso habla de «Un mundo misterioso».

Lo interesante es que en El custodio, Rodrigo Moreno hablaba de una clase social a la cual no pertenecía, la del custodio en cuestión. En Un mundo misterioso, habla de una clase social cargada de conflictos existenciales e incertidumbres. La libertad les plantea esa posibilidad, pero también el constante sinsentido, algo que no ocurre con los personajes de la clase «trabajadora» con los que interactúa. El mecánico, los dueños del hotel de pasajeros donde Boris se hospeda, el camionero que lo asiste en la ruta, el conductor del autobús que tiene un recorrido fijo, etc.

Todos los personajes, a pesar de su soledad y limitaciones, encuentran un sentido existencial en el trabajo. En cambio, nunca sabemos a qué se dedica Boris, aunque sí sabemos que carece de rumbo y motivaciones para actuar. El fracaso amoroso desencadena una serie de fracasos personales y una deambulación constante.

Un mundo misterioso no tiene nada de misterioso. El misterio se reduce a la abulia de ese microcosmos existencial que afecta al protagonista y, quizás también, a su director Rodrigo Moreno.

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